Mentes de arcilla – Samuel López-Lago

IDEO, empresa de referencia en cuanto a la utilización de metodologías relacionadas con el diseño y la creatividad, considera que la meditación es una via de acción fundamental a la hora de potenciar el pensamiento creativo.

Entre algunos de los ejercicios que proponen para mantenernos creativos, resulta especialmente útil y curioso el de la mente de arcilla. Para ponerlo en práctica, nos sugieren tomar una bola de arcilla (o algo similar como pasta de modelar, plastilina… que podamos transformar con nuestras manos) de unos cinco centímetros de diámetro.

Una vez que tengamos la pequeña pieza en nuestras manos, llega el momento de pensar en algo en lo que estemos trabajando, enfocándonos principalmente en algo que suponga un esfuerzo o un problema en este proyecto. Existe una gran conexión entre nuestras manos y nuestro cerebro, y en la práctica del ejercicio de la mente de arcilla lo que precisamente se busca es reforzar esta conexión, con el objetivo de fortalecerla.

Con los ojos cerrados y en una postura cómoda, sostenemos la arcilla con ambas manos delante de nosotros. Imaginamos que nuestra bola significa este desafío que queremos resolver. Nos tomamos unos minutos para calentar la arcilla, sin pensar demasiado, centrados en hacerla girar sobre sí misma en forma de bola, una bola suave y redondeada. Una vez que tenemos nuestra pequeña bola, nos centraremos en imaginarla como el pequeño universo que nuestro problema constituye.

Un universo que nosotros mismos podemos moldear y explorar libremente. Dejaremos que este pensamiento nos inunde a medida que seguimos pensando en la bola de arcilla como nuestro problema. A continuación, procedemos a aplanarla, centrándonos en la manera de la que fluye la materia de dicha bola. Una vez que es completamente plana, volvemos a abordarla con nuestros pensamientos…

¿Qué ha cambiado realmente? A continuación, la haremos rodar entre las palmas de nuestras manos, convirtiéndola en un largo gusano… mientras nos centramos en que estas nuevas posibilidades que toma la forma nos aporten nuevas perspectivas a la hora de abordar este problema. ¿Qué podría ser esta forma? ¿Una linea del tiempo? ¿Una manera de ver los diferentes elementos de ese mundo de una manera más lineal? …

Ahora llega el momento de dividir nuestro universo de arcilla en dos partes, y asignarle un significado a cada una de estas partes. Debemos seguir subdividiendo nuestro universo/problema en pequeños pedazos hasta que se hayan agotado la cantidad de elementos a los que se les puede asignar un significado. ¿Cómo ves ahora el problema? ¿Hay algo que puedas ver ahora y que no hubieses visto con anterioridad?

El último paso consiste en juntar todas las piezas. Mezclarlas, conseguir que vuelvan a ser una. Aumentar la presión entre cada una de las partes hasta conseguir unirlas todas de nuevo. Tomemos una respiración profunda para permitir que este pequeño mundo entre dentro de nosotros, y exhalemos de manera relajada para dejar que se vaya.

Reineck, A y Hilborn, A. (07/12/2016). How Meditation Can Make You More Creative. Recuperado de ideo.com/blog.

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